Entrar al cielo

Entrar al cielo

La expresión “entrar al cielo” no tiene una explicación bíblica, sin embargo es muy usada en el pueblo creyente, es más, la idea de entrar al cielo se ha generalizado en una forma que es de aceptación universal diciendo que todos al morir nos vamos al cielo. Muy cerca de entrar al cielo, en la Biblia tenemos los temas como entrar en la vida, entrar al reino de los cielos, o la resurrección de los muertos, o ir al Padre, pero entrar al cielo no es un tema que podamos apoyar bíblicamente. Contrario a esta idea, de entrar al cielo al morir, tenemos una palabra del apóstol Pablo que dice: Efesios 2:6 “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,” 

La palabra cielo, en el inglés tiene dos acepciones, dentro de las varias que tiene, que son aplicables a nuestro tema de hoy, y son “sky” y ”heaven”  siendo lo primero lo que conocemos como atmosfera y espacio exterior visto desde la tierra y “heaven” la morada de Dios en los cielos. En español solo tenemos la palabra cielo o cielos para cubrir todo el significado, sin embargo, los estudiosos de la Biblia, tienen como el único significado de cielo como la morada de Dios y sus ángeles. Cuando Jesús fue elevado al cielo, en el sentido más práctico, fue transportado dentro de una nube a sitios superiores de la atmosfera, otra cosa sería ser llevado a la vida eterna que es un aspecto espiritual o ser resucitado de los muertos como lo dice Pablo anteriormente, diciendo, Efesios 2:6 “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,” que son aspectos puramente espirituales.  

Lo que posiblemente se quiere expresar al decir entrar al cielo, que es un término humano, más o menos quiere decir en el lenguaje celestial, “ir al Padre” como lo dicho por Jesús en Juan 14:6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Dada cuenta que la morada del Padre está en los cielos  (heaven) como también Jesús nos enseña diciendo: Mateo 6:9 “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”  En inglés sería: This, then, is how you should pray: Our Father in heaven, hallowed be your name.” Y en, Juan 14:2 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” De modo que en este estudio no vamos a hablar de subir a los cielos en  una nube como Jesús sino ir al Padre que está en los cielos.

Habiendo entendido el significado bíblico de ir al cielo, podemos resumir en lo siguiente: para que podamos entrar a la morada del Dios Padre, es necesario seguir a Jesucristo quien es el camino, la verdad y la vida. Tres cosas nos plantea Jesús aquí, el camino, la verdad y la vida. Veamos cada una de ellas:

El Camino

Para que el mundo (pecadores) pudiera subir al Padre, Dios ha ungido un enviado, un mensajero y un salvador que es Cristo el Señor. Este trabajo de salvación, Dios lo confió en su Hijo, nacido de mujer a quien se le conoce como el Hijo del Hombre, a Jesús quien Dios lo nombró Señor y Cristo. Hechos 2:36 “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” Y su misión de salvación consiste en llevar bajo conducción al pueblo de Dios, a las moradas eternas de Dios el Altísimo. No en la carne sino en el Espíritu. Esta es una operación figurada en el Antiguo Testamento por la conducción que Moisés hizo del pueblo hebreo sacándole de Egipto hacia la tierra prometida, Jesús es el camino, o sea es quien dirige los pasos del pueblo justificado  hasta llegar al Padre, de allí que sus palabras digan: Juan 21:18-20 “ De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.” De lo cual es necesario traer estas otras palabras: Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Para ir al Padre es necesario obedecer a Jesucristo, quien es nuestro Salvador. Fuera de Jesucristo, no hay ninguna opción de ir al Padre que está en los cielos:

Para aclarar, las palabras “reino de los cielos” y “Casa de mi Padre”, son sinónimos de cielo, de modo que el futuro nuestro es entrar a los cielos donde se encuentra la morada del Padre y la cual es su Casa.

Jesús en carne y huesos subió al cielo donde está la morada del Padre, eso lo podemos ver en Hechos 1: 9-11  “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,  los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” Nosotros no podemos subir al cielo al morir como lo creen muchos porque nuestro cuerpo carnal que queda bajo tierra, muy diferente a lo sucedido con Jesús que al tercer día resucitó y a los pocos días subió al cielo. A nosotros nos espera la resurrección de los muertos pero eso será en el futuro y no cuando muramos. En el futuro subiremos todos los que creemos en Jesucristo y constituimos su Iglesia, la esposa santa de Cristo.

Al igual que Moisés, Jesús es el llamado por Dios el Padre celestial para que instruya al pueblo redimido y le siga en su trayectoria hasta llegar a la tierra prometida que es la casa de Dios, la Nueva Jerusalén celestial. Apocalipsis 21: 9-10 “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.  Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, “

Es una idea falsa esa de creer que al morir, toda la gente va al cielo, y los incrédulos hasta han creado un escenario en donde hay una puerta y un señor llamado Pedro portando unas llaves del cielo y que le da la bienvenida a todo el que sube y va a entrar, es un cuento totalmente erróneo y falso. La base para creer en esa mentira es lo que Jesús le dijo a Pedro: veamos: Mateo 16:19 “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” Lo cual de ninguna manera expresa que Pedro sea el portero en el cielo, en cambio Jesús dijo: Juan 10:7 “Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.” Juan 10:9 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Y relacionado con Pedro, tenemos dos palabras expresadas por Jesús que dijo: Lucas 22:31 “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;” y Mateo 16:23 “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Asimismo le dijo: Mateo 14:31 “Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Asi que la idea de que Pedro sea el portero en el cielo, es una idea falsa de la cual debemos apartarnos.

No todo mundo podrá entrar al reino de los cielos, no al cielo sino al reino de los cielos, Jesús dice: Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Y la voluntad del Padre, Jesús la da a conocer diciendo: Juan 12:50 “Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” Juan 14:10 “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.”   ¿Qué significa eso de que el Padre mora en Jesús? Sabemos que Dios el Padre es un Espíritu, conocido como el Espíritu Santo y sabemos que ese mismo Espíritu Santo también mora en nosotros,  1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” 1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” de la misma manera que el Espíritu de Dios mora en Jesucristo, de esa misma manera ese mismo Espíritu mora en nosotros, pero eso solamente si vivimos en el Espíritu, Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”en otras palabras, eso de subir al Padre siguiendo el camino de Cristo es solo para aquellos que hacen la voluntad del Padre y que son templo del Espíritu Santo, no todo el mundo como se cree.

El segundo paso es la verdad, ( Yo soy el camino, y la verdad y la vida)

El salmista y el apóstol Pablo han dicho: Salmos 116:11 “Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.”Romanos 3:4 “De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado” ¿Qué quiere decir Jesús cuando dice que él es la verdad?  Ya vimos antes que lo que Jesús ha hablado lo ha dicho porque su Padre lo dijo, o sea que las palabras de Jesús son la verdad, versus las palabras de los hombres que son mentira. Si Jesús solo habló lo dicho por el Padre, sus palabras son la verdad y si los hombres han hablado por su cuenta son mentira o si han repetido lo que otros hombres han hablado, son mentira también, esa es la razón para poner como condición que solamente siguiendo a Jesús podemos llegar al Padre, esto no solo lo dijo Pablo  sino también el Padre, veamos: Mateo 17:5 “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” Mismo concepto que contienen estas otras palabras: Juan 1:1 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Todo porque las palabras de Dios son vida y son espíritu, Juan 6:63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

Y el último paso es la vida, Jesús es la vida, eso lo vemos en Juan 11:25 “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Porque para ir al Padre, debemos resucitar de los muertos al igual que Jesús, y si tenemos la vida de Cristo en nosotros, estamos vivos o estaremos vivos y esa es la condición para ir al Padre, ningún muerto subirá al Padre, solo los que estén vivos, Marcos 12:27 “Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.”

Habiendo pasado esta prueba de seguir a Jesús, de oir solamente las palabras de Cristo y de estar vivos, ya podemos asegurarnos la entrada al reino de los cielos en la morada del Padre. ¿Estamos listos?

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

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