La conversion a Cristo

La conversión a Cristo
La definición de la palabra convertir es: Hacer que alguien o algo se transforme en algo distinto de lo que era. Los convertidos a Cristo son todas las personas que habiendo sido malos cambian y se vuelven buenos. La conversión a Cristo resulta un total cambio en un extremo de ser hijos del diablo y pasar a ser hijos de Dios, de estar en las tinieblas a pasar a la luz, de estar en la muerte y pasar a la vida. Es volverse santo habiendo sido un delincuente o criminal, es ser algo valioso después de haber sido una basura.
La conversión a Cristo no es el producto del deseo de una persona o de los esfuerzos o propósitos que mantenga o haya mantenido de volverse bueno siendo malo, la conversión a Cristo es simplemente la manifestación y el deseo del poder de Dios, de que todos seamos salvos La bandera que Jesús ha mantenido izada siempre es que él es la resurrección y la vida. Lo que significa que por el poder de Dios, se nace, se crece y se fructifica de algo que no existía o que habiendo estado muerto recobra vida.
La biblia entera nos da testimonios en abundancia acerca del poder de Dios en este sentido, y la fe es el ambiente o plataforma en donde se ejecutan estas acciones, según lo define el apóstol Pablo, la fe viene del oír la palabra de Dios, pero nos da una definición más clara cuando dice: Hebreos 11:1 “Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Y agrega ricamente todos los actos de fe por medio de los cuales han sucedido todas las cosas que antes eran inexistentes, diciendo: (vs 3-5) “Por la fe entendemos que el universo fue preparado por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve no fue hecho de cosas visibles. Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla. Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte; Y NO FUE HALLADO PORQUE DIOS LO TRASLADO; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios.” Y le otorga a la fe, un alto grado de contentamiento a Dios de modo que la única manera de agradarlo es teniendo fe, (v6) “Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.”
Vamos a centrar nuestro mensaje de hoy en la conversión de la gente pecadora a Cristo, llamados también injustos, y esto en ninguna manera significa haber aceptado una invitación para ser miembro de una congregación cristiana y volverse activo en ella. Porque hay muchos que hablan de haber sido convertidos a Cristo por el solo hecho de haber comenzado a visitar una congregación religiosa. No estamos hablando de afiliarse a una religión o denominación, estamos hablando del poder de Dios de cambiar las cosas, de tomar la basura o los desechos humanos y volverlos algo valioso. Si una persona ha sido invitada a una iglesia y en ella se produjo la conversión, es correcto, es real y es Dios quien lo convirtió. El hombre jamás podrá hacer una conversión, el hombre no tiene facultades para convertir nada. El hombre solo por el poder de Dios es que puede hacer algo similar.
Jesucristo es el poder de Dios manifestado a los hombres para que crean en Dios, Jesucristo si tiene poder para hacer todo, en las escrituras bíblicas encontramos esta expresión: Hechos 10:38 “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” Y Jesús utiliza ese poder por medio del Evangelio para convertir almas a Cristo, Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”
La conversión a Cristo resulta en una cadena expansiva que en la medida que pasa el tiempo, aumenta el número de convertidos, Jesús convirtió con su palabra a 12 discípulos, después a 500 y así sucesivamente ha ido aumentando. Porque hay un mandato que dice: Id y predicad el evangelio a toda criatura, pues Jesús otorgó poder a sus discípulos diciendo: Hechos 1:8 “pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” Y ese poder ha quedado plasmado en las palabras de Dios expresadas por la boca de Jesucristo, Juan 12:50 “Y sé que su mandamiento es vida eterna; por eso lo que hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho”
La salvación por medio del evangelio es dada gratuitamente por Dios a los hombres y esa es la misión de Jesús en la tierra, Lucas 5:32 “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” Y sus órdenes fueron de predicar y hacer discípulos por todas las naciones, sanando enfermos y echando fuera demonios lo cual es sinónimo de predicar el evangelio. Con la condición que también fuera gratuito, Mateo 10:7-9 ” Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.”
La salvación tiene un precio por cada uno de los que son salvados, ese precio fue pagado por Jesucristo y el costo fue derramar su sangre en la cruz hasta morir, de ese modo nuestros pecados fueron lavados no con agua sino con sangre. Y la salvación como dije, es gratuita, no exige hacer nada excepto el creer en ella, porque si Jesús murió por nuestros pecados y no vamos a creer en ello, entonces vana resultó su muerte y resurrección, de modo que como lo dice Pablo, 1 Corintios 15:14 “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” Y si no se va a creer en ello, seguiremos con nuestros pecados porque Cristo no murió ni resucitó, 1 Corintios 15:17 “y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.”
El precio de nuestra salvación ya fue pagado, su valor, la sangre derramada, ya Cristo pagó y no debemos abonar más, Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” Efesios 2:5 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),”
La conversión de los hombres pecadores a Cristo es un proceso que es a la vez un regalo de Dios, es Dios quien le da a Jesús quienes deben ser salvos, y es el Espíritu quien añadirá a los que van a ser salvos y que sean miembros del cuerpo de Cristo que es la iglesia, Hechos 2:47 “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
Es Dios con su poder dado a Jesús quien nos salva y nos convierte de ser pecadores a ser santos hijos de Dios, y no en nuestra naturaleza carnal sino en una nueva espiritual, Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Dios nos ha sacado de la muerte, Porque espiritualmente estábamos sin vida pero Dios nos rescató, nos salvó y nos dio vida, Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,”
El poder de Dios dado a Jesucristo es característico de resucitar muertos y de darles vida, Jesús lo anunció diciendo: Juan 14:6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Y ese camino no es otro que su muerte y resurrección. Si nosotros creemos en su muerte, nosotros también hemos muerto y si morimos en él también resucitaremos en él: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” La orden fue dada y dice: Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Lo cual es lo mismo que predicar el evangelio, porque las palabras de Jesús son espíritu y son vida y eso es lo que un muerto necesita para vivir, un espíritu y la vida, Juan 6:63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Y esas palabras son el evangelio que predicamos, pero ojo, tiene que ser el autentico evangelio, o sea las palabras de vida, no puede salvarnos un evangelio diferente, Gálatas 1:7 “No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.”
Nosotros somos convertidos a Cristo porque ese es el deseo de Dios y debido a ello es que no nos pide absolutamente nada para lograrlo, es solo un buen regalo de Dios a los pecadores, al mundo. Y la muerte de Jesús es el gran y maravilloso regalo de Dios con nosotros, Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
La prédica del evangelio es el instrumento escogido por Dios para salvar al mundo y a la iglesia dio los dones para que no solo se predique sino se enseñe y se edifique el espíritu de Dios en los hombres. Los hombres tenemos tres cuerpos, carne, alma y espíritu pero Dios quiere que dentro de ese espíritu humano se desarrolle su propio Espíritu Santo, y solo mediante el Evangelio el hombre llega a recibir el espíritu de Dios, y solo en esa forma llega a ser miembro de la iglesia, el cuerpo de Cristo.
Cuando Jesús dio la orden de predicar el evangelio, no hizo distinción de unos u otros en la iglesia sino que la dio en forma general diciendo: Marcos 16:15 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Hechos 1: 8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” En otras palabras no todos podemos predicar el evangelio sino solo aquellos que han recibido el poder por el Espíritu Santo.
El evangelio debe predicarse oralmente y de cerca porque es necesario que se transmita el espíritu de una persona a otra, la Biblia nos habla de imponer las manos lo cual significa una cercanía tal que estén tocándose unos con otros, 2 Timoteo 1:6 “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” Pero entendiendo claramente que no es la imposición en si sino el hablar de Cristo o sea predicar a Cristo, el principio de ello esta en Juan 20:22 “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.”
Es el poder de Dios y su amor el que nos permite ser salvos, Jesucristo vino a dejarnos su evangelio el cual es poderoso para salvación así mismo nos dejó mandato de predicar a toda criatura para lograr multiplicar la salvación que Dios busca de los pecadores.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

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