El pan que partimos

El pan que partimos

Mateo 26:26 “Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándose lo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.”

En la creencia religiosa, se acostumbra repartir un pedazo de pan (hostia) para conmemorar este acto y el sacerdote o pastor dice que ese pan es Cristo en persona, sin embargo el apóstol Pablo se refiere a ello Y dice: 1 Corintios 10: 16-17 “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la confraternidad de la sangre del Cristo? El pan que partimos, ¿no es la confraternidad del cuerpo del Cristo? Porque un pan, significa que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de un pan”  o sea que el pan es el cuerpo de Cristo que es la iglesia, 1 Corintios 12:27 “Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él.”  Romanos 12:5 “así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros.” 1 Corintios 10:17 “Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.” 1 Corintios 12:12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo.” 1 Corintios 12:26 “Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él.”

El diccionario español tiene una definición diferente, dice así de la eucaristía: En la Iglesia católica, sacramento instituido por Jesucristo, mediante el cual, por las palabras que el sacerdote pronuncia, se transustancian el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Misa es la celebración de la eucaristía. En la iglesia católica, hay un término conocido como la transustanciación que dice ser la conversión de las sustancias del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Jesucristo. Muy diferente a lo expresado por el apóstol que dice: “Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo;” y lejos de producirse un acto sobre natural, el pan que partimos no es la carne de Jesucristo sino la iglesia que es su cuerpo. No confundamos esto con las palabras de Jesús que dijo: Juan 6:51 “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.” Su carne es lo mismo que sus palabras, porque por otro lado se dice: “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios,” y eso es el alimento espiritual que es la carne de Cristo. Nuestro tema es el pan que partimos que el apóstol dice que: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” y aclara que el cuerpo de Cristo es la iglesia.

No sé porque las religiones tienen la tendencia a desfigurar la palabra de Dios, porque en ninguna parte de la Biblia dice que el sacerdote con sus palabras logra que el pan se convierta en la carne de Jesucristo.  Voy a repetir lo que dice el diccionario: En la Iglesia católica, sacramento instituido por Jesucristo, mediante el cual, por las palabras que el sacerdote pronuncia, se transustancian el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Misa es la celebración de la eucaristía. Nada de eso es bíblico, la palabra de Dios tiene un significado espiritual, y el mismo Jesús previendo esta interpretación nos dice en  Mateo 15:17-18 “¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre.” Marcos 7:19 “porque no entra en su corazón, sino en el estómago, y se elimina” en cambio las palabras de Dios son el verdadero alimento que va al corazón,  y el apóstol agrega 1 Corintios 6:13 “Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos, pero Dios destruirá a los dos.”  Hebreos 5:12 “Porque debiendo ser ya maestros á causa del tiempo, tenéis necesidad de volver á ser enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado á ser tales que tengáis necesidad de leche, y no de manjar sólido.” Esa leche y ese alimento sólidos, son las palabras de Dios. Que vimos arriba que dice: “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios,” Hebreos 6:1 “Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios,”

Para entender las palabras de Dios debemos entenderlas por medio del espíritu como lo dice su palabra en 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente.” Porque si no vemos hacia arriba al cielo y vemos a las cosas de los hombres seremos como aquel aposto a quien Jesús le dijo lo siguiente: Mateo 16:23 “Pero volviéndose El, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” De modo que el pan es una cosa del cielo, de Dios, por eso Jesús lo aclaró diciendo: Juan 6:51 “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.” Mismo que en otra parte dice: Juan 6:63 “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Este es e l alimento que nos da vida, las palabras de Dios, y además Jesús previendo esas malas interpretaciones humanas a sus palabras les dice: Juan 6:58 “Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.” Refiriéndose a comer pan físicamente.

El pan que partimos es el cuerpo de Cristo, en la religión se enseña a decir “Cuerpo de Cristo” al comer la hostia pero en su entendimiento existe la transubstanciación que asegura que con sus palabras el sacerdote transubstancia el pan en la carne de Jesucristo, lo cual no es bíblico. Jesús dijo “Tomad, comed, esto es mi cuerpo. Y el apóstol aclara: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” y los primeros cristianos acostumbraban la repartición del pan, veamos en Hechos 2: 43-47 “Y toda persona tenía temor; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes; Y vendían las posesiones, y las haciendas, y las repartían a todos, según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la Iglesia los que habían de ser salvos.”

Cuando Jesús dijo esas palabras: Tomad, comed, esto es mi cuerpo” agregó: Mateo 26: 26-29 “Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y habiendo dado gracias, lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed. Esto es mi cuerpo. Y tomando el vaso, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del Nuevo Testamento, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo que beber nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.” Y por otra parte dijo:  1 Corintios 11:24 “y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí.” O sea que el cuerpo de Cristo es para quienes son miembros de la iglesia, para los mismos cristianos. Otra versión dice “Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí.”

¿Por qué partir el pan? Jesús nos habla de su última acción en su segunda venida a la tierra y dice: Mateo 25:35 “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis;” y agrega: 40 “Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis.” Eso es partir el pan físicamente, pero partir el pan espiritualmente se conoce como dar pasto a las ovejas, veamos: Juan 21:17 “Le dijo por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: ¿Me quieres? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.” En donde apacentar quiere decir dar pasto o sea dar de comer, según el diccionario Apacentar.(Del lat. adpascens, -entis, part. act. de adpascĕre). Dar pasto a los ganados.  Dar pasto espiritual, instruir, enseñar.

Partir el pan no es un acto de comer sino una figura que Jesús presenta para indicar que debemos instruir a los creyentes, a lo que Pablo escribe lo siguiente: 1 Corintios 12: 27-31 “Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él. Y en la iglesia, Dios ha designado: primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Acaso son todos profetas? ¿Acaso son todos maestros? ¿Acaso son todos obradores de milagros? ¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? Mas desead ardientemente los mejores dones. Y aun yo os muestro un camino más excelente.”.  

No caigamos en el plano de interpretar la palabra de Dios literalmente, recordemos sus palabras, Juan 6:63 “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Y no seamos como aquel apóstol a quien Jesús le tildó de Satanás por poner su mira en las cosas de los hombres y no de Dios. Las palabras de Dios deben discernirse espiritualmente y por eso el hombre natural no entiende, esa es la razón por la cual Jesús siempre habló usando parábolas, y si quieren repitamos su explicación: Mateo 13: 10 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? Y respondiendo El, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.·”  de esos es que habló Jesús cuando explicó la parábola del sembrador y dice: Mateo 13:4 “y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.” Y explica: (19) “A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

 

 

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