El Mesías

El Mesías

Juan 1:41 “El encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido quiere decir, Cristo).” (Del lat. bíblico Messĭas, y este del hebr. mĕšīā, ungido).

La palabra Mesías es poco usada en el Nuevo Testamento porque esa misma palabra traducida significa Cristo, el cual es el punto central de la Biblia y si es mencionada en todos los libros. Los judíos se mantuvieron a la espera, y muchos aun siguen esperando la llegada del Mesías porque no han aceptado a Jesús como el Cristo o Mesías. En el texto bíblico Mesías también es conocido como el Ungido de Dios. El mismo Juan bautista  que había identificado a Jesús como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dudó de que Jesús fuese el Mesías, y mandó a preguntarle: Mateo 11:2-3 “Y al oír Juan en la cárcel de las obras de Cristo, mandó por medio de sus discípulos a decirle: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?”

¿Cuándo se comenzó a creer que el Mesías vendría al mundo?  

Mesías (del hebreo mashiaj, ‘el ungido’), nombre dado por los judíos al que, enviado por Dios, habría de convertirse en su liberador. Posteriormente este papel sería asumido en el cristianismo por Jesús. En la traducción griega de la Biblia hebrea, la Septuaginta, “Mesías” se traduce por la palabra Christos, de la cual se deriva Cristo. Por ello, el nombre de Jesucristo identifica a Jesús con el Mesías, aunque el judaísmo afirma que éste todavía no ha venido.

El concepto de Mesías combina el ideal hebreo de un rey davídico con la tradición sacerdotal ejemplificada por Moisés. Los cristianos también han visto en ciertos pasajes de Isaías una tercera característica del Mesías, la del sufrido siervo (Is., 53). En la teología cristiana, Jesús es contemplado como la realización de los tres conceptos. De acuerdo con los tres primeros Evangelios, el mesianismo de Jesús fue proclamado por los ángeles en el momento de su concepción (Mt. 1,20-23), en su nacimiento (Lc. 2,9-14) y durante su bautismo (Mc. 1,11). Fue más tarde reconocido por el demonio (Lc. 4,41) y, finalmente, por Pedro y el mismo Jesús (Mt. 16,16-17). En el Evangelio según Marcos (14,61-64), consta que Jesús fue crucificado por haber admitido ser el Mesías.

Isaias 53: 3-7 “Despreciado, y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en flaqueza; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre él; y por su llaga hubo cura para nosotros.  Todos nosotros nos perdimos, como ovejas; cada cual se apartó por su camino; mas el SEÑOR traspuso en él el pecado de todos nosotros.  Angustiado él, y afligido, no abrió su boca. Como oveja, fue llevado al matadero; y como cordero delante de sus trasquiladores enmudeció; y no abrió su boca.”

Mateo 1:20-23 “Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor se le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fue dicho por el Señor, por el profeta que dijo: He aquí una Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que es, si lo declaras: Dios con nosotros.”

Lucas 2:9-14 “Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy evangelio de gran gozo, que será a todo el pueblo; que os es nacido hoy Salvador, que es Cristo, el Señor, en la ciudad de David. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente hubo con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían:  Gloria en las alturas a Dios, Y en la tierra paz, y en el hombre buena voluntad.”

Marcos 1:11 “Y hubo una voz de los cielos que decía : Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento.”

Lucas 4:41 “Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios. Mas él riñéndoles no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.”

Mateo 16:16-17 “Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente. Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

Marcos 14:61-64 “Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: YO SOY; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la Potencia de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oído la blasfemia: ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron ser culpado de muerte.”

Esa es la razón de la muerte de Jesús el Cristo, los judíos no aceptaron ni aceptan que Jesús sea el Ungido de Dios, el Mesías o Cristo.

¿Por qué el Mesías debía llamarse Emanuel y no Jesús?

La expresión Emmanuel aparece específicamente en el libro del profeta Isaías 7:14 “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel”. Luego leemos en Mateo 1:22 – 23”Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta: “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre “Emanuel” que significa: “Dios con nosotros”.

La palabra Emmanuel es una palabra hebrea que tal y como lo indica el evangelio de Mateo significa Dios con nosotros o con nosotros está Dios. El nombre Emmanuel es un nombre propio de simbolismo mesiánico, aplicado a Jesús en su nacimiento. Ahora bien conozcamos un poco de la historia y el momento en el que acontece esta profecía. Según Isaías 7, Acaz, rey de Judá (año 735 a.d.C.), se hallaba en serios aprietos con motivo de la amenaza de guerra con Rezín, rey de Siria, y Remalías, rey de Israel, quienes se habían aliado para tomar a Jerusalén. Acaz se mostraba sumamente temeroso, por lo que Dios envió a Isaías para confortarlo. El profeta dijo al rey que pidiera una señal, pero este no lo hizo. Fue entonces cuando el profeta le anunció que Dios mismo le daría señal: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Dios prometió liberar a Acaz dentro de un tiempo breve, el que necesitaría ese niño para alcanzar la edad de discernimiento entre lo malo y lo bueno. El rey, sin embargo, debía confiar en la palabra de Dios.

El término hebreo alma, de Isaías 7:14, traducido al castellano por Virgen, se ha interpretado de diversas maneras. Significa, propiamente, “mujer no casada”. La señal consistía, pues, en que ese niño nacería de una virgen y su nacimiento significaría la presencia de Dios para dar libertad. Es evidente que la promesa involucrada en la señal no tuvo cumplimiento inmediato y literal, pues el rey Acaz busco la ayuda del rey de Asiria. Y la promesa quedó para el remanente de Emanuel, en quien hallarían su esperanza y salvación. Ningún otro sino nuestro Señor Jesucristo habría de ser Emanuel.

El nombre Jesús,. No es, estrictamente, un título. Es un nombre con significado, una forma del griego de “Josué”, que quiere decir ’Dios  es salvación”. Para los judíos el nombre Jesús era muy común. Los escritores del Nuevo Testamento conocían bien este significado veamos en Mateo 1:21 “José, su marido, como era justo y no quería difamarla, quiso dejarla secretamente. Pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es, engendrado del Espíritu Santo es.” “Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta:”Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”).

¿Quien dio la orden de llamarle Jesús? fue Dios mismo. La cita Dice: “Un ángel del Señor, se le apareció, ¿a quien se le apareció? A José, y le indica dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. ¿Y que significa Jesús? “Dios es Salvación”. Por lo tanto, este nombre indicaba la función que se le atribuía a Jesús, lo que más tarde encontró expresión en el título Salvador.

La duda sigue siendo ¿Por qué ha de llamarse Emmanuel?

Porque en Jesús se cumplía la divinidad de ese Dios habitando en medio de nosotros. Jesús era ese Dios con nosotros, quien venía para salvar al mundo a quien luego se le llamo el Cristo, que significa Ungido.

En realidad fue el Ungido de Dios, quien vino a salvarnos de condenación, aquel Jesús de Nazaret, quien fue menospreciado por los suyos. Lucas 4:22 dice: “Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?”

Viendo el texto anterior observamos que la gente no le veía como El Dios con nosotros o Dios en medio de ellos (hablando de esta cita de Lucas) porque la gente se decía ¿No es éste el hijo de José? Si observamos el verso 21 dice: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros (Lucas 4:21). En pocas palabras Jesús les dice la escritura se ha cumplido entre vosotros al verme hoy aquí, pero la gente le veía no como el Hijo de Dios, sino como el hijo de José. En este mismo capítulo leemos que luego le echaron fuera de la ciudad, y que le llevaron a la cumbre para matarlo, sin embargo el paso en medio de ellos.

En Resumen el Emmanuel, Dios con nosotros, vino a este mundo en forma humana, cobró vida como todo un ser humano, y se le conoció como Jesús, El Salvador del mundo. Esta era la principal función de Jesús en esta tierra, venir y ofrecerse como el verdadero, único y real sacrificio para expiación de los pecados de la humanidad. Jesús era y sigue siendo el Emmanuel, Dios con nosotros. El Mesías de Dios, y Mesías significa Ungido, y el Ungido es el Cristo, Jesús el Salvador del Mundo, quien habitó en medio de nosotros humanamente, haciendo realidad el Emmanuel Dios con nosotros. Esta deidad sigue cumpliendo ese papel importante en medio nuestro. El Ungido sigue salvando y sigue habitando en medio de nosotros. Los judíos creían que el Mesías o Enviado de Dios los libraría de la dominación extranjera. Pero la misión que traía Jesús era el de librarlos de dominación del pecado y el yugo de Satanás. Tal y como ocurre el día de hoy, El sigue haciendo esa obra redentora. Salvando al hombre de la opresión y yugo de Satanás.

¿Cómo es  que Emanuel es a la vez el Hijo de Dios? Emanuel significa Dios con nosotros y Jesús es el Hijo de Dios, aparentemente hay una confusión aquí pero no es asi, Jesús como Ungido de Dios es el Verbo de Dios hecho carne, en el libro de Juan podemos leer lo siguiente: Juan 1: 1-2 “En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Este era en el principio con Dios” y en el verso 14 dice: “Y aquella Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros; (y vimos su gloria,) gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

La palabra de Dios era Dios mismo, pero esa palabra se hizo carne en la persona de Jesús el Hijo de Dios.

Jesús es el enviado de Dios que vino a salvarnos de las maldiciones y de la muerte, Jesús nos trajo la vida y la salvación, pero ese Ungido sigue siendo el Hijo de Dios.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

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