Conviertase en un Capellán

Conviértase en un Capellán

 

Hoy en día, la palabra Capellán está siendo usada con
bastante regularidad, no solo en las iglesias sino fuera de ellas y es que el
oficio de Capellán aun cuando no está descrito en la Biblia, ha sido de
aceptación universal como algo que todos debemos hacer.

 

Buscando en internet, me encontré la historia de la
palabra y cuenta lo siguiente:  SAN
MARTIN DE TOURS. Patrón de Francia,

 

    Nació en
Panonia, hacia el año 316, de padres paganos. Habiendo recibido el bautismo y
renunciado a la milicia, fundó un monasterio en Ligugé (Francia), donde
practicó la vida monástica bajo la dirección de san Hilario. Más tarde, fue
ordenado sacerdote y elegido obispo de Tours. Fue un modelo de buen pastor y
fundó otros monasterios, trabajó en la formación del clero y evangelizó a los
pobres. Murió el año 397.

 

El hecho más famoso de su vida:

Siendo un joven militar en Amiens (Francia), un día de

invierno muy frío se encontró por el camino con un pobre
hombre que sufría por su poca ropa. Martín, como no llevaba nada más para
regalarle, sacó la espada y dividió en dos partes su capa, y le dió la mitad.
Esa noche vio en sueños que Jesucristo se le presentaba vestido con la media
capa que él había regalado al pobre y oyó que le decía: "Martín, hoy me
cubriste con tu capa".

 

Origen de la palabra "capilla": La media capa
de San Martín fue guardada en una urna y se le construyó un pequeño santuario.
La palabra "capa" es latina y "media capa" en latín es
"capilla", por lo que la gente decía: "Vamos a orar donde está
la capilla". Y de ahí viene el nombre de capilla, que se da a los pequeños
lugares dedicados a la oración.

 

Esta visión en sueños si es bíblica
porque está escrito en  Joel 2:28 “Y después de esto derramaré mi
Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;
vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.” Igualmente
Jesús hizo una referencia al hecho que cuando demos algo al necesitado, se lo
estamos dando a él personalmente como también está escrito en Mateo 25:34-36 “ Entonces el Rey dirá
a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado
para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de
comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve
desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis
a mí.” (v.v.37-40) Entonces los justos le responderán diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de
beber?  ¿Y cuándo te vimos forastero, y
te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?¿O cuándo te vimos enfermo, o en la
cárcel, y vinimos a ti?  Y respondiendo
el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos
mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. “

La palabra “capellán” no es un
oficio ni algo mencionado por la palabra de Dios en ninguna parte pero nos
refleja algo muy cristiano, muy bíblico y digno de ser imitado, ese relato de
Martin de Tours no es otra cosa que una verdad bíblica que nos abre el paso a
imitarle.

El oficio de un capellán
podríamos asegurar que es el máximo crédito que un cristiano puede recibir de
parte de Dios puesto que Jesús al dirigirse a este tipo de gente les dice: “Venid,
benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo.” Cosa que no lo dice a los Pastores y Sacerdotes que
dedican toda su vida a preparar sermones y entregarlos a los discípulos de sus
iglesias, en otras palabras, el solo hecho de ir y buscar a los necesitados
para llevarles ropa, comida, agua, o mensajes de libertad y paz, es mucho mas
valioso que cualquier actividad religiosa que no está calificada en el texto bíblico.
Y es que Dios nos ha dado en resumen solo dos mandamientos, los cuales salieron
de la boca de Jesús cuando se le preguntó y respondió lo siguiente: Mateo 22: 34-40 “Entonces los fariseos,
oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de
ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo:  Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la
ley?  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu
Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el
primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.”
Y el mismo Jesús dijo lo siguiente: 1
Juan 4:12 “
Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios
permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.”

Si hay algo que dios toma en
cuenta y nos favorece a nosotros es que amemos al prójimo, nada mas valioso que
ello, si amamos al prójimo, amamos a dios y así hemos cumplido los dos
mandamientos que resumen toda la ley y los profetas.

Por Víctor Manuel Castro
Chinchilla Marzo, 2009.

 

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