Por qué enfermamos

Por qué nos enfermamos

 

Lucas 6:18 “y los que habían sido atormentados de espíritus
inmundos eran sanados.”

 

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La ciencia médica ha evolucionado enormemente y podemos
asegurar que en este tiempo estamos disfrutando de los avances médicos como
nunca en la historia. Los científicos han descubierto innumerables causas de la
enfermedad y en su mayoría atribuidas a virus, bacterias, microbios, hongos,
etc. y aun hasta por el simple contacto con plantas y animales venenosos. Casi
para todas las enfermedades se ha puesto a la orden del público uno o varios
medicamentos que se producen masivamente y se venden públicamente con o sin
licencia de los gobiernos. Hay aun algunas enfermedades que permanecen
incontrolables como es el caso del cáncer y del SIDA.

 

En el mundo científico se ha tratado y se sigue tratando de
encontrar soluciones a los problemas que aquejan a la humanidad, pero en el
campo espiritual muy poco o nada se ha progresado para encontrar respuestas a
las enfermedades. Cosa curiosa es esta, que el autor de la vida, y quien nos
proporciona de toda sabiduría no es consultado o muy poco consultado o nada
comprendido cuando se buscan soluciones como es el caso de la cura de las
enfermedades. Dios no ha recibido la consideración de parte de los científicos
como para ser quien nos de las respuestas a toda esta problemática.

 

Si leemos algunos pasajes bíblicos en donde se haga mención
de enfermedad o sanidad, encontraremos un común denominador y es que Jesucristo
quien es la voz de Dios, dijo en varias ocasiones expresiones como esta: “Tu fe
te ha salvado” o “tus pecados te son perdonados”, una de estas citas es la siguiente:
Mateo 9:5 “Porque, ¿qué es más
fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?” misma
expresión encontrada en las siguientes lecturas: Marcos 2:9 y Lucas 5:23.

 

Partamos de ese principio, Tus pecados te son perdonados, y
asociémoslo con la fe en estas otras citas: Marcos 10:52 “Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en
seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.” Lucas 18:41-43 “diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo:
Señor, que reciba la vista. Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. Y
luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio
aquello, dio alabanza a Dios.”

 

Tenemos estos asuntos expuestos, la sanidad, la fe, el
pecado relacionados con la enfermedad o con la inhabilidad de algún miembro del
cuerpo como la parálisis o la ceguera. Como vemos, es el pecado la causa de las
enfermedades y de las inhabilidades físicas. Ahora veamos este principio que
nos es básico para desarrollar el tema: Romanos
6:23 “
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” ¿Por qué hemos traído el tema de la
muerte en el asunto de la enfermedad? Pienso que debemos involucrar la muerte
porque el hecho de enfermarnos es símbolo de muerte en nuestro cuerpo. Cuando
un órgano del cuerpo comienza a doler es que la sangre no está circulando
eficientemente en ese órgano, lo cual significa que está el proceso de muerte. La
vida está en la sangre, eso lo podemos confirmar en la siguiente lectura: Génesis 9:4    “Pero carne con su vida, que es su
sangre, no comeréis.” Levítico 17:14 “Porque
la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel:
No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su
sangre; cualquiera que la comiere será cortado.” Luego si la vida está en la
sangre y si la sangre deja de fluir en algún miembro, este muere por falta de
vida, y los síntomas de que comienza a morir son los dolores que sobrevienen.

 

El termino bíblico “será cortado” significa morirá y no que sea muerto por
alguien sino por la ley de Dios perecerá. Veamos algunas citas de ser cortado
como en:  Salmos 37:2 “Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la
hierba verde se secarán.” Juan 15:5-6 “Yo
soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste
lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera
como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.” Y
cuando hablamos en estos términos de ser cortado y echado al fuego estamos
hablando de entregar a Satanás como lo dice claramente el apóstol Pablo en  1
Corintios 5:4-6
“En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos
vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea
entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea
salvo en el día del Señor Jesús. No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que
un poco de levadura leuda toda la masa?”

Estamos viendo que la separación de Jesucristo es motivo para cortar y
quemar lo que significa ser entregado a Satanás. Esto es en otras palabras lo
que se deriva de una enfermedad contrariamente a lo que sucede estando en
Cristo,  Mateo 11:5 “Los ciegos ven, los cojos
andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son
resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;”  Lucas
10:8-9
“En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os
pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha
acercado a vosotros el reino de Dios.” Mateo
10:7-8
“ Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha
acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera
demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.”

Como vemos, el reino de Dios es la medicina para las enfermedades que la
gente esté sufriendo, y el mandato que tenemos de Jesús es “Sanad enfermos,
limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia
recibisteis, dad de gracia.” El problema de las enfermedades atribuidas a
microbios, bacterias y demás no es otra cosa que lo que en la Biblia se conoce
como demonios o malos espíritus. Dios, quien es el autor de la creación sea
visible o invisible es quien nos puede dar la mejor respuesta y si él les llama
demonios y malos espíritus no significa que no sean lo mismo que los científicos
llaman virus, bacterias, microbios, etc. Para los estudiantes de la Biblia, el
termino no es virus o bacteria sino mal espíritu o demonio y si les asociamos
con la cantidad, bien lo dice la misma Biblia que son muchos al igual que los
virus que existen en colonias dentro del cuerpo, veamos como lo expresa la
Palabra de Dios en  Lucas 8:30 “Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él
dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.” Como vemos, no se
trata de un espíritu maligno sino de miloes de millones al igual que conocemos
de la presencia de virus y bacterias en el organismo humano.

Basado en ello, Jesús manda diciendo: “El reino de los cielos se ha
acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera
demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Lucas 11:20 “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios,
ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.” La presencia de demonios y
malos espíritus no refleja otra cosa que la ausencia de Cristo en una persona,
para estar en el reino de Dios, necesitamos que Cristo haya hecho morada en
nuestro corazón, Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu,
si es que el Espíritu de Dios
mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él.” La razón de enfermar y morir no es otra cosa que la necesidad de
que la carne muera en nosotros como lo dice Jesús en  Juan 12:24 “De cierto, de
cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda
solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” O como lo dice Pablo directamente en Colosenses 3:4-6 ”Cuando Cristo,
vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con
él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación,
impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,” ¿y
que significa la ira de Dios? No es otra cosa que entregarlo en manos de Satanás
para destrucción de su carne como bien lo expresa Pablo cuando dice:  “con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el
tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne”, ¿para que? “a fin de
que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” Como vemos la cosa es
seria, mas que seria como para no ponerle atención y hacerle caso a Dios, si
insistimos en vivir en este mundo de pecado, la ira de Dios no espera sino que
el tal es entregado a Satanás para destrucción de la carne, y que significa
eso? Significa dolores enfermedades, pestes, cáncer, sida, sífilis, infartos,
parálisis, etc, etc.

El destino nuestro es morir, de eso nadie se escapa y creo que en ese
aspecto nadie puede dudar de Dios cuando mandó diciendo: Génesis 6:3 “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre
para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte
años.” Nadie puede vivir mas de eso, el mismo Moisés, hombre de Dios, no pasó
de esa edad, veamos eso en Deuteronomio
34:7 “
Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca
se oscurecieron, ni perdió su vigor.” De modo que, si nuestro futuro es morir,
lo es para que Dios cumpla sus propósitos de llevarnos a su reino espiritual
por medio de Cristo quien murió para ese fin a favor nuestro.  Juan
4:24 “
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que adoren.” Nuestro destino es morir en la carne para vivir en el espíritu
y esa es la razón de que Jesús haya dicho lo siguiente: Juan 3:6-8 “ Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es
nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es
necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido;
mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del
Espíritu.” Nadie podrá agradar a Dios desde su cuerpo carnal, imposible y
definitivamente rechazado por Dios, Romanos
8:7-8
“ Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios;
porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según
la carne no pueden agradar a Dios.” Y esa 
enemistad se llama desobediencia, misma que se menciona en Efesios 5:5-7    ”Porque sabéis esto, que ningún
fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de
Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas
viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues,
partícipes con ellos.” Colosenses 3:5-7 “La
vida antigua y la nueva. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:
fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es
idolatría;  cosas por las cuales la ira de
Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también
anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.”

Nuestro destino es morir en la carne y nadie se puede salvar de ello, pero
el camino si podemos seleccionarlo, hay un camino que se llama Cristo y hay un
camino que se llama Satanás, ¿Cuál prefiere usted? Jesús dijo: Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el
camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Y el apóstol
de los gentiles nos dice: Romanos 14:8 “Pues
si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así
pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.” Porque no vamos a
olvidar lo que somos, somos el templo de Dios, 1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del
Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois
vuestros?” y Pablo lo expresa mas contundentemente cuando dice: Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy
juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora
vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí.” Lo que nos indica que Cristo vive en su espíritu y Pablo
vive en su carne pero esa carne ya no en el pecado de la desobediencia sino en
el de la santidad porque como vemos le agrega: “y lo que ahora vivo en la
carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” en base a aquellas palabras de Dios que
dice Jesús en Juan 11:25 “Le dijo
Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá.” Pablo se considera muerto en la carne cuando dice 2 Corintios 4:11 “Porque nosotros que vivimos, siempre estamos
entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se
manifieste en nuestra carne mortal.”

No tenemos mas que dos caminos, o seguimos a Jesús y morimos en su nombre o
seguimos a Satanás y somos destruidos para nuestra salvación espiritual. Es tiempo
de escoger.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Enero 2009.

 

 

 

 

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