El mundo

El mundo

 

Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” 1 Juan 4:4 “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”

 

El mundo es una palabra del latín “mundos”, que significa: Conjunto de todas las cosas creadas. Planeta que habitamos. Esfera con que se representa el globo terráqueo. Totalidad de los hombres, género humano. Sociedad humana. (El comercio del mundo. Burlarse del mundo. El Redentor del mundo.)  Parte de la sociedad humana, caracterizada por alguna cualidad o circunstancia común a todos sus individuos. (El mundo pagano, cristiano, sabio. Etc.)  Experiencia de la vida y del trato social. (Tener mucho mundo.)  Ambiente en el que vive o trabaja una persona. (El mundo de las finanzas.)  Vida secular, en contraposición a la monástica. (Dejar el mundo). En sentido ascético y moral, uno de los enemigos del alma, según la doctrina cristiana. Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.”

 

 

Para fines de nuestro estudio, consideraremos una nueva expresión: “Sentimiento que nos identifica con la creación, pero no con el Creador.”

 

¿Por qué estamos generando una nueva acepción? Veamos esto que dijo el Señor Jesús en Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Como ven, es una condición o más bien una posición. En el mundo tendréis aflicción, pero en mi (Cristo) tendréis paz. Depende pues de donde estemos, si estamos en comunión con el mundo, nuestra vida estará en conflicto y aflicción, pero si estamos en comunión con Cristo, tendremos paz. Jesús nos ha dado una clara respuesta aquí, Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Ya hemos dicho antes en otros estudios, que el problema de nuestra salvación o nuestra condenación depende de lo que creamos, si creemos en Jesucristo somos salvos y si no creemos somos condenados, de esa misma forma trabaja la mente como un centro de operaciones, si estamos en comunión con Cristo estamos a salvo y no sufriremos lo que se sufre si estamos en comunión con el mundo. O decidimos ser amigos del mundo o ser amigos de Dios, es nuestra propia decisión, Dios no nos obligará a nada solo nos invitará a ser salvos porque es por gracia, o sea por regalo gratuito de parte de Dios, pero el que no desea ser salvo, que no crea en Jesucristo, Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

 

Uno puede estar en comunión con Cristo siendo salvo y regresar a la comunión con el mundo, para perderse, eso lo explica el apóstol en el siguiente verso, 2 Pedro 2:20 “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.” Y Juan apoya esto en la siguiente forma: 1 Juan 4:4 “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”

 

Hablemos pues, de estar en Cristo versus estar en el mundo. Son dos condiciones de vida que representan nuestra seguridad eterna o nuestra destrucción. Antes vimos lo que era pasar de las tinieblas a la luz de Cristo y nos apoyábamos en  Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Ya vimos que Jesús no es de este mundo, Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Y el plan de salvación consiste en que el hombre como un pecador, sea llevado de las tinieblas a la luz, del mundo a Cristo. Este proceso conocido como la salvación es el que nos llevará al Padre que está en los cielos conforme fue dicho en Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” El camino al Padre, es Jesucristo, no hay otro camino. Veamos como es que llegamos al Padre. Jesús es el Mesías, el Salvador del mundo, Jesús está destinado como la única puerta al cielo de Dios. Juan 10:9 “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Mas adelante veremos como es eso de entrar y salir hallando pastos. Por el momento estamos conociendo la manera de cómo podemos caminar desde el mundo de pecado hasta el Santo Padre que esta en los cielos.

 

Cada persona es un mundo en sí. Tiene sus propias ideas y sus propias decisiones, esto es considerado como el mundo, en esa condición, sufriremos aflicción pero si acudimos a Jesucristo, la aflicción se volverá paz. Tiene que ser Jesucristo y no otro, solo es Jesucristo el salvador,  leamos este verso para distinguir algo interesante entre buscar a Moisés por ejemplo y buscar a Cristo. Dice el apóstol Pablo en 2 Corintios 3: 11-18 “Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.  Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;  y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.  Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.  Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.  Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.  Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.  Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” ¿Qué está diciendo el apóstol? Si leemos a Moisés ( los 5 primeros libros de la Biblia) estaremos en tinieblas y aun esas tinieblas lucieron como gloria pero mas gloria es cuando buscamos a Jesús.

 

 

Como dijimos, hay dos caminos a tomar, el de la salvación que es Jesucristo o el de los hombres que es el infierno, Dios envió a Jesús su Hijo amado a morir en la carne para que todos viviéramos en el espíritu, vea que interesante este canje, le damos nuestra vida putrefacta y el a cambio nos da la vida eterna que es la vida de Dios. ¿Alguien podría desechar esta oferta? Parece mentira, pero si los hay, hay muchos que prefieren las tinieblas a la luz y que aun cuando ya hayan conocido a Jesucristo regresan a las tinieblas de donde vinieron, eso es caer.

 

¿Por qué algunos prefieren el mundo y no a Dios? Hay muchas razones por las cuales la gente prefiere las tinieblas, y eso lo explicó el Señor Jesús cuando dijo: Juan 3:19
“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Y lo que nos dice es que hay algunos que son hijos del diablo y hacen las cosas que su padre hace como bien lo dice en   Juan 8:44 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” ¿Cuáles son esas mentiras? Ya hemos dicho y lo repetimos, todo lo que Dios ha dicho es la verdad y todo lo que no ha dicho es la mentira, generalmente la mentira proviene del diablo, es decir, él habla lo que Dios no ha dicho o se le opone diciendo todo lo contrario como su consejo a Eva diciéndole: “no moriréis” o lo que el apóstol Pedro dijo a Jesús: Mateo 16:22 “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.” Jesús decía que debía morir y Pedro aconsejaba lo contrario.

 

Hay algo que vale la pena traer en este mensaje y es mucha religión con mandamientos provenientes de hombres que debemos tomarlos bajo esta palabra de Dios que dice: Romanos 3:4 “De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado.” Muchos mandamientos provenientes de hombres aconsejan como servir y adorar a Dios, pero no están incluidos en lo que Dios ha dicho, así que lo que provenga de los hombres debe ser descartado  como es el caso de Mateo 15:9 “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Marcos 7:8
“Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.”

 

No me cansaré de aconsejarles lo correcto, porque si Dios me ha dado el mandamiento de escribirles la vedad, no puedo apartarme de ella y hacer caso omiso de todo aquello que suena bonito y agradable a los oídos como para agradar a Dios, pero que en el fondo no es así.  A Dios no lo podemos engañar jamás porque él es el Creador y él nos hizo a nosotros y no nosotros, como lo dice en 2 Corintios 3:5 “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,”  insisto, la verdad es Jesucristo o sea lo que él haya dicho y todo lo que haya dicho proviene del Padre. Juan 8:28-29 “Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.  Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” No hay salvación fuera de Jesucristo, por lo que no cabe el que escuchemos, adoremos o busquemos a otro que no sea él. Jesucristo es el Hijo de Dios, es el Salvador del mundo, es el que murió en la cruz para perdonar nuestros pecados. Hechos 4:12
“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

He tenido la oportunidad de conocer cual es la opinión de algunos religiosos sobre lo que se debe o no se debe hacer para agradar a Dios, algunos de ellos, la mayoría, creen que lo que ha sido escrito por los papas, o crdenales u obispos en el pasado, son verdades que debemos tomarlas como guia en nuestras vidas, pero no es así, lamentablemente para todos ellos, Dios no opina igual, veamos esto a continuación: Lucas 16:15 “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” Esta declaración la debemos tomar muy en serio: No hay nadie, ni en el presente ni en el pasado ni en el futuro aparte de Jesucristo que haya hablado la verdad de Dios, nadie por muy santo o por muy sublime o por muy divino que se le haya considerado, solo Jesús tiene el hablar de Dios, ni siquiera los profetas o los apóstoles, y menos Moisés.  Dios habló a tres apóstoles en presencia de Jesús, Moisés y Elías y dijo: Mateo 17:4-6 “Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.  Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.  Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.” Nuestro único camino al Padre es Jesucristo, como el mismo lo dice. Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” La palabra verdad significa la voz de Dios en Jesús.

Aquí hay un resumen de lo que debemos hacer para obtener la vida eterna: Mateo 19:  16 -21 “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?  El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.  Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?  Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. “ ¿Está usted cumpliendo los mandamientos?  ¿Está usted amando al prójimo? Y si busca la perfección, ¿está vendiendo todo y entregándolo a los pobres? Y por último está usted siguiendo a Jesucristo?

¿Dónde está usted? Es amigo del mundo o es amigo de Dios? ¿Cuál es su tesoro?  Mateo 6:21 “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Octubre 2008.

 

 

 

    

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