Las fuerzas de la gravedad

Las fuerzas de la gravedad

 

El Señor Jesucristo dejó claramente expuestos dos conceptos, poner la mira en las cosas de Dios y ponerla en las cosas de los hombres, eso dicho a uno de sus apóstoles en Mateo 16:23 “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Lo cual nos enseña dos cosas, hay dos caminos y dos destinos, uno es el camino a Dios y otro el camino a Satanás, poner la mira en las cosas de Dios es el camino de Jesús para nuestra salvación  y poner la mira en las cosas de los hombres es el apetito de Satanás para nuestra destrucción y condenación eterna.

 

En el día final, conocido en las escrituras como el día del Señor o el día del juicio, dice Dios lo siguiente: Mateo 25:  31-33 “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.  Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.”  (v. 34) “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. “ (v.     41) “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”

 

Claramente establecido que los cabritos van al infierno y las ovejas al reino de Dios. Luego surge una pregunta: ¿Qué juicio es éste que tan fácilmente divide a las naciones y manda unos al cielo eterno y otros al infierno eterno? Muchos considerarán injusto este juicio porque inclusive los que van al infierno protestarán ante tal sentencia, pues oyeron decir al Rey lo siguiente: (v.v. 35-36) “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;  estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Ellos protestarán diciendo que nunca lo vieron en esas circunstancias, la observación del Señor fue que si nunca lo hicieron con sus pequeños hijos, a él tampoco se lo hicieron. Eso lo dijo porque favorecía a las ovejas que van al cielo, pero ¿que de estos otros?,la respuesta fácil fue: (v.v.42-43) “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;  fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.” Así de sencillo, nada complicado, nada injusto.

Ahora, se nos viene esta pregunta: ¿Cómo determinó el Rey que aquellos no le dieron de comer, etc. a sus pequeños?, muy fácil, y antes de seguir con este asunto, quiero recordarles que en ese día, después del juicio, Jesús recogerá a los suyos y los llevará al Padre que está en los cielos para una vida en la eternidad en el reino de Dios. Ahora viene el detalle y este es el titulo que le hemos dado a este mensaje: Las fuerzas de la gravedad. ¿Pero que tiene que ver lo del juicio con las fuerzas de la gravedad? Mucho, y eso es lo que inclina el fiel de la balanza hacia uno y otro lado. ¿Qué tal si hacemos un ensayo para entender mejor lo que vamos a explicar? Hagamos lo siguiente en nuestra imaginación, pensemos en una balanza con dos platillos vacíos y un equilibrio en el fiel. Ahora pongamos dos globos inflados de esos que usan en las fiestas familiares y en los cumpleaños, pongamos en un platillo un globo inflado con aire y en el otro un globo inflado con gas, notaremos que el platillo con globos de aire se bajará de nivel mostrando un peso, porque permítame decirle que el aire tiene peso y eso en la meteorología se llama presión atmosférica. Este platillo fue atraído por la fuerza de la gravedad y por eso, bajó su nivel un poquito. Ahora veamos el otro globo inflado con gas, digamos helio, oxigeno, hidrogeno, o cualquier otro. ¿Cree usted que la balanza se equilibrará? No, por la sencilla razón que el gas de ese globo lo impulsará hacia arriba y no será atraído por la fuerza de la gravedad. Es posible que usted ya haya experimentado que esos globos se alzan ellos solos a niveles superiores y terminan estallando cuando su volumen ha crecido bastante allá arriba. Pues eso es lo que va a suceder aquel día del juicio, algunas personas van a salir hacia arriba a reunirse con Jesucristo en las nubes, mientras que otros se quedarán en tierra, unos han sido atraídos por la fuerza de la gravedad mientras que otros al contrario han subido a niveles superiores, ¿sabía usted que el cielo es arriba y el infierno abajo? ¿Sabía usted que Dios siempre se ha manifestado en las nubes? Y ¿sabia usted que el infierno es un pozo?

 Busquemos apoyo en las escrituras para que comprobemos lo que estamos diciendo. Veamos donde estará Jesucristo ese día: Mateo 24:30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” Mateo 26:64 “Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” ¿Y que pasará con esos que van a reunirse con Jesucristo? 1 Tesalonicenses 4:17 “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Veamos el contexto de este verso que dice asi: (v.v. 13-18) “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. “

¿Por qué estamos usando estos términos de fuerza de gravedad? No vamos a desconocer que cuando Dios hizo el universo, lo primero que hizo fueron los cielos y la tierra, eso es, lo invisible y lo visible, porque tampoco vamos a olvidar que primero Dios hizo lo invisible y luego lo visible, los cielos y la tierra en ese orden, veamos lo que pasó aquel día: Génesis 2:  4-6 “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,  y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,  sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.” Habrá notado usted este detalle, que todo esto antes que fuese en la tierra lo que significa que primero fue invisible y luego visible. Quiero confirmar lo siguiente: Hebreos 11:3 “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”

 

Bien, tenemos claro que hay cosas materiales y hay cosas inmateriales, 1 Corintios 15:43-45) “Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.  Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.  Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.” Claramente queda establecido dos tipos de creación, lo material, o terrenal y lo celestial o divino. Pues en aquel dia, será lo terrenal lo que quede en la tierra camino al infierno mientras que lo celestial, los hijos de Dios serán llevados en la nube al Padre eterno. Lo terrenal es atraído por la tierra, por Satanás y lo celestial es atraído por Jesucristo el Hijo de Dios. Aquello que Jesús le dijo a Pedro y que dice: “me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Es la clave para saber en que camino estamos, si vamos al infierno o estamos caminando al cielo. Somos nosotros los que iniciamos la carrera, somos nosotros los que tomamos el camino a la perdición o a la salvación. Si han leído acerca de ese día sabrán que el juicio será para dar a cada uno lo que le corresponde según hizo en su propio cuerpo. Mateo 16:27 “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” 2 Corintios 5:10 “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” Note usted que no se trata de ser religioso o de asistir a las reuniones y ser fiel con los hombres sino que Dios conociendo el corazón de cada uno, le dará su salvación o su condenación, dependiendo de lo que haya hecho en su vida.

El apóstol Pablo al referirse a lo terrenal y a lo espiritual nos advierte diciendo: Colosenses 3:5 “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:” y advierte lo siguiente: Romanos 8:13 “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Y es comprensible porque solo en el espíritu podemos llegar al Padre celestial, mientras vivamos en la carne, seremos atraídos por el pecado. Romanos 8:8 “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

Jesús nos advirtió que no somos de su reino porque el es de arriba y nosotros de abajo, Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Eso porque somos descendientes de Adán y todos hemos pecado, Romanos 5: 12-17 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.  No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.  Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.  Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.”

En Jesucristo hay salvación, el Hijo de Dios ha muerto en la cruz para salvarnos y para darnos su vida eterna a cambio de nuestra muerte eterna. Creyendo en Jesús por medio del evangelio, somos salvos, si no creemos no seremos salvos, allí es donde participamos y no por obras sino por fe.

La gravedad se encargará de nosotros, si somos terrenales seremos atraídos hacia abajo, hacia el infierno, pero si somos celestiales seremos de Dios, de Cristo Jesús, Efesios 2:1-10 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,  entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.  Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,  aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;  no por obras, para que nadie se gloríe.  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. octubre 2008.

 

 

 

 

 

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